Desde la Primera Guerra Mundial hasta el comienzo de la depresión económica mundial de 1929

La Primera Guerra Mundial sumió a la economía latinoamericana en una profunda crisis debido al colapso del mercado de consumo europeo y a los consiguientes cuellos de botella en el suministro de productos acabados. Esta situación hizo que se reevaluara la orientación hacia Europa, dominante hasta ese momento, y que la atención se desplazara hacia Estados Unidos como socio comercial.

En el periodo comprendido entre la Primera Guerra Mundial y la depresión económica mundial, Estados Unidos se convirtió no solo en el socio comercial extranjero más importante, sino también en el mayor inversor de capital. El valor de las inversiones estadounidenses fue a veces dudoso para los países receptores: por un lado, los Estados latinoamericanos tuvieron que someterse a los objetivos de la política exterior estadounidense. Por otro lado, el capital extranjero creó islas de inversión completamente desvinculadas del resto de la vida económica.

En Centroamérica, Costa Rica, Honduras y El Salvador se centraron casi exclusivamente en el cultivo de bananas. En la región andina y otras zonas con ricos yacimientos de recursos minerales surgieron enclaves mineros dependientes de inversores extranjeros. Los bancos privados regionales, que emitían sus propias series de billetes, estaban muy vinculados a esta economía de enclave. Las escenas del trabajo cotidiano en plantaciones y explotaciones mineras son elementos de diseño frecuentes en estas emisiones.

En los años comprendidos entre las dos guerras mundiales, la economía exportadora latinoamericana experimentó un enorme crecimiento a costa de no seguir estrategias alternativas, como el refuerzo de la industrialización.

Guatemala 1916, cosecha en una de las numerosas plantaciones de café de Guatemala.

México 1920, mineros fijando una carga explosiva en la mina: la minería sigue siendo dominante en la actualidad en Hidalgo, el estado del centro de México.

Guatemala 1922, trenes más rápidos, barcos más grandes: el sector exportador toma impulso.

México 1934, escena de carga en el puerto: el ferrocarril y el barco de vapor siguen formando las bases del transporte logístico de la economía exportadora latinoamericana.